El pasillo más largo

El pasillo más largo

Cuando veo sus ojos, puedo ver ese sentimiento puro que existe entre nosotros, ver esa pequeña sonrisa que hace cuando la veo fijamente me hace sentir muy feliz. Cuando estamos cerca me siento nervioso, y al notar algunas pequeñas cosas de torpeza de su parte, creo que el sentimiento es mutuo. Hoy la pude volver a ver, con su mismo peinado, tratando de llamar mi atención; aunque no lo parezca mis ojos siempre está en esos ojos cafés y esa sonrisa.

Cuando salió de esa puerta, nos mirábamos fijamente sin decir ninguna palabra, no podía gritarle que no se fuera y mi mente no podía formular una buena excusa para tenerla un minuto más. Hasta que tropezó abrazando a alguien más... quien la estaba esperando en esa puerta. Yo seguía perdido en su mirada, pensando porque no le grité que se tropezaría en esa pequeña grada y tener esa conversación que estaba imaginando.

Deje que se fuera, sin tener nada más que una sonrisa de enamorado… Trate de sacar de mi miente ese pensamiento, seguía transcurriendo el tiempo y la vi caminando por donde yo trataba de ordenar mis pensamientos, despistadamente traba de llamar su atención, pero creo que ya me había visto a la distancia, trate de hacer algún gesto saliéndome una pequeña sonrisa, sin perder la vista sus ojos y cuando vi que hizo lo mismo me emocione y pensé en esperar que volviera a pasar en la misma calle…

Creí que ya no volvería a pasar… pensando, algún día la volveré a ver, preparándome para irme, cuando a lo lejos y pude diferenciarla entre la compañía que traía, me atreví acerca lo más que pude y tomando de su mano, sabiendo que si era rechazado ya no volvería a acércame, pero cuando me sujeto de la mano, esos minutos para mi fueron horas a su lado, caminando sin decirnos nada llegamos al lugar donde nos separaríamos… con un sentimiento de emoción, seguí mi día pensando como poder comunicarme con usted… 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Una noche triste

La mirada más fría